Aguas del Río Lozoya

Escrito por Max el 19/10/2009 08:32
Valle de Lozoya

Valle de Lozoya

Caminábamos por un paseo de artes en las calles de Madrid, cuando una foto indescriptible captó nuestra atención. Sus colores, sus formas, su estado… Era impensado que aquello sólo pudiera ser agua conservada. Su autor fue cordial y nos señaló que la imagen era del Valle de Lozoya.

A la mañana siguiente luego de averiguar recorridos y formas, en apenas una hora desde Madrid por carretera, estábamos llegando a Lozoya. Sin saber cuáles eran nuestras posibilidades de captar la misma imagen que la foto en nuestras retinas, anduvimos hasta conseguir saber que aquello era el Embalse de Pinilla, construido luego de una gran sequía en Madrid para aprovechar las aguas del Río Lozoya. Fue así que descubrimos que a pocos kilómetros de la capital, se encuentra su punto abastecedor de agua.

Allí conocimos unos turistas franceses que habían llegado hasta el Valle en busca de un poco de aventura, pero también de tranquilidad y encuentro con lo natural. Decidimos entonces que valían unos días de descanso en el Valle. Nos dirigimos sin más hasta uno de los miradores naturales del Valle. El sol todavía encendía las calles y los árboles se vestían de dorado bajo sus rayos. El silencio se colaba entre nuestras miradas y uno podía quedarse sin hacer nada más que deleitar los ojos del alma. Sólo el sonido del agua del embalse, llegaba desde lo lejos y se unía al viento en una sinfonía imperdible.

Cuando comenzaron a esconderse los primeros rayos, retomamos nuestro camino hacia el casco urbano, para disfrutar un poco más del Valle, ubicado a más de 1100 metros sobre el nivel del mar. Una vez allí nos sorprendió en nuestro recorrido el antiguo convento. Emplazado a lo largo y ancho de toda una manzana, data del siglo XVI y según señalan sus papeles ha sido construido por los que en un momento fueron los señores de Sevilla Suárez de la Concha. Su forma irregular y su huerta caracterizan esta construcción.

Las callecitas de Lozoya parecen sacadas de un cuento y sus más de 600 habitantes transcurren sus días entre las laderas del Valle y la ganadería. Sus verdes, sus construcciones antiguas, sus costumbres, hacen de esta zona un sitio de interés para todos los que estén buscando un espacio de descanso entre los restos de la tradicional arquitectura serrana. Un susurro se hace eco de nuestras palabras y nos cuentan que es el agua que proviene de la fuente de los cuatro caños, que actualmente vierte de sus bocas agua que viene de los manantiales de la sierra. Una dama se acerca con un jarro y se refresca los labios con aquel líquido fresco y natural.

Cuando cae la noche, el Pajar de Fuente Hernando nos recibe entre sus paredes rústicas y su olor característico. Nos cuentan que su construcción es un verdadero pajar del siglo XIX. La temperatura ha descendido bastante y es una buena oportunidad para probar el plato del día: Cocido Madrileño, preparado en puchero de barro. Los aromas se mezclan en el interior de la sala y en el interior de nuestro plato que nos recrea a las antiguas tradiciones ganaderas que fundaron este Valle.

Madrid Vías verdes

Escrito por Max el 16/10/2009 08:56
Vías Verdes de Madrid

Vías Verdes de Madrid

Por donde antes iban los ferrocarriles, ahora van los turistas, pareciera ser la frase que va coronando el paso por las Vías Verdes de Madrid. Detrás el paisaje se sumerge en la vista de todos los que hasta allí se acercan a pie o en bicicleta, todo vale para poder disfrutar de una jornada de descanso, aire libre y mucho verde alrededor de la ciudad.

Sobre el trazado del Antiguo tren de Arganda, se constituye la Vía Verde del Tajuña. Apenas 49km nos separan de Madrid y pareciera que eso está muy lejos del espacio rural donde vamos a realizar nuestra recorrida en bicicleta. Una experiencia que antes de comenzar predispone por la belleza y los silencios que guarda el lugar.

Importantes empresas locales, brindan los servicios de recorrida por el interior de la Vía, puede tomar cualquiera sin mayores problemas ya que todas están altamente preparadas para hacer del paseo una experiencia inolvidable. La tarde antes, reservamos para hacer un recorrido por dos de las vías más cercanas de Madrid: la primera a escasos metros de Talavera y la otra de San Martín de Valdeiglesias al embalse de Picadas.

No todos los que nos aventuramos en este recorrido somos grandes ciclistas, pero para los amateurs hay también posibilidades ya que los tour están preparados para todos. Una vez en camino y a tan sólo 150km de Madrid, dejamos nuestro equipo y bolsos en un paraje y nos disponemos a conocer la zona. A nuestro alrededor el verde parece intenso, y la brisa sopla suave sobre las hojas de los arboles regalando un sonido relajante y placentero. Qué mejor que saber que Madrid está tan cerca y nuestra mente tan lejos como para olvidarse por un buen momento de los ruidos, el cemento y la ciudad.

El minibús que nos llevó hasta el lugar se pierde en el camino y de golpe, el único transporte a motor desaparece. Quedamos en el medio de un lugar paradisíaco que nos permite hacer una ronda alrededor de un fuego improvisado y contarnos un poco de nosotros mismos. Poco a poco llega el momento de prepararse para la cena y estar listos para un buen descanso, pues al otro día, la jornada se potencia.

El desayuno del domingo nos encuentra como levitando, es que la tranquilidad del lugar es incomparable. Luego del café con leche, cada uno toma su equipo y partimos a recorrer las Vías Verdes de la Jara y el Alberche. En el trazado del camino nos cruzamos con un grupo de caminantes de edad avanzada, a paso lento y con muy buen humor, saludan y alientan nuestra pedaleada.

Se acerca la hora de regresar a la ciudad y de vuelta en la hostería esperamos el transporte que nos busca y una hora más tarde nos deja nuevamente en el Hotel. Madrid de cerca y de lejos, de adentro y desde fuera tiene colores, rasgos y sensaciones que vale la pena vivir.

Madrid – La Cibeles

Escrito por Max el 14/10/2009 08:17
La Cibeles

La Cibeles

La mitología ha dado grandes historias. Algunas han recorrido el mundo desplazando sus aventuras y llenando de pasión y ficciones los contornos de la lengua española que se ha esparcido a lo largo de centurias y centurias. Desde los romanos hasta los griegos, han desarrollado fábulas como las que hoy congrega a los visitantes de todo el mundo a llegar hasta La Plaza Cíbeles, una de las plazas más pintorescas que tiene Madrid y que como pocas alberga entre sus cuadras y paseos los secretos que poco a poco se han ido transformando en leyenda urbana.

En el centro mismo de sus coordenadas se encuentra la fuente que le da su actual nombre a la antigua Plaza de Madrid: La Cíbeles. Relatan los mejores peregrinos que Cíbeles, diosa de la Tierra, es arriada en su carro por dos leones, que corresponden a Hipómenes y Atalanta quienes habiéndose amado en territorios sagrados de Zeus, los convirtió en animales. Lo cierto es que es una de las muestras de arte más hermosas que puedan conocerse en las calles españolas, esculpida en 1000kg de mármol.

“Oa, Oa, Oa” es el grito que todavía se pronuncia entre los fanáticos del Real Madrid a cada triunfo del equipo, desde que en 1986 un grupo de seguidores festejara en la Plaza una de las victorias más importantes en un partido de la Copa Mundial de Fútbol. Desde entonces, las cábalas y las posteriores alegrías compartidas se han celebrado en el marco de esta plaza.

Pasear por sus calles laterales y recorrer los grandes edificios que rodean la plaza, es todo un acontecimiento turístico porque aunque cueste imaginar sus cuatro esquinas, corresponden a distintos barrios de la ciudad.

Entre las edificaciones más importantes, a su alrededor se emplazan: “El Palacio de las Comunicaciones”, una de las maravillas arquitectónicas más impactantes. Su recorrida por los cinco pisos, finaliza en un techo de cristal que permite admirar el cielo y todos sus encantos. Actualmente éste se ha convertido en la Sede del Ayuntamiento de Madrid.

En un banco, dos señoras descansan después de una visita guiada a la Plaza. Más adelante el grupo que las acompaña se presta a sacar fotos a una bandada de pájaros que se posa sobre los leones de la Fuente, y se detienen a beber el agua de sus chorros. El menor ruido los espanta y el grupo sigue su paso en busca de novedades.

Los árboles esconden entre sus hojas, la fachada del palacio de Buena Vista que también tiene vista a la Plaza. La recorrida central termina con un paseo por la Casa de las Américas o Palacio de Linares, uno de los edificios con mayores lujos y detalles de decoración del siglo pasada a la vista de los visitantes.

Te proponemos este Mapa de Hoteles en Madrid para que puedas situarte donde queda cada uno.

Jardines de Aranjuez: recorriendo el Jardín del Parterre

Escrito por Max el 12/10/2009 08:54
Jardines de Aranjuez

Jardines de Aranjuez

Si de algo debemos enorgullecernos los españoles y amantes de nuestra cultura es de los Jardines de Aranjuez. Una verdadera muestra de lo que el arte y la naturaleza pueden ofrecer a los ojos de cualquier humano que tenga posibilidad de conocerlos.  Su belleza ha recorrido el mundo, ofreciendo así a Madrid como uno de los destinos turísticos más importantes de España y de Europa.

Numerosas fuentes y estatuas van jugando a aparecer por entre los verdes de los jardines y parques. Aranjuez, Municipio de Madrid, verdadero sitio real es sin lugar a dudas el preferido para los amantes de la tranquilidad y el esparcimiento.

Los jardines, inspiraciones de grandes obras artísticas, son cuatro: el Parterre, el de la Isla, el del Príncipe y el de Isabel II. Cada uno con sus características particulares, son elegidos por algunos y dejados de lado por otros. Disponemos de poco tiempo en la tarde de viernes, con lo cual optamos por recorrer a fondo los secretos mejores guardados de El Parterre. Desde chica, mi abuela me traía a estos rincones y me encantaba corretear por entre las piernas de los caminantes. Sentía que eran los obstáculos a vencer por mi máquina de carrera y cuando llegaba a la meta –el banco elegido por los mayores- me ganaba un caramelo. Volver después de tantos años, me hizo recordar el olor a miel de aquella golosina que tanto me apasionaba y que creo nunca volví a probar.  Cerca de mí otros niños juegan a la mancha y dialogan entre ellos. Me veo en ellos, y me acuerdo de las historias que mi abuela solía contarme de los jardines.

“Este  fue mandado a construir por Felipe V” pregonaba la madre de mi madre en una guía turística improvisada.  Al norte, el Río Tajo lo recubre y lo convierte en una postal de revista de fotos. Me acuerdo de aquello y entro por la entrada principal, tendida entre las dos garitas de cantería. Desde lejos diviso los jarrones que eran mi escondite, me acerco y el tiempo sólo ha logrado embellecerlos mucho más.

Si algo es imposible de olvidar de El Parterre son sus fuentes. Recuerdo haber escuchado la historia de Hércules una y otra vez  sin poder entender toda la fuerza que habría tenido este personaje que entonces se erigía gigantesco ante mí y levantaba con sus brazos a un hombre que tiempo más tarde conocí que se llamaba Anteo.

A su alrededor decenas de flores de color, iluminan el blanco de la fuente y coronan la grandeza de este mitológico héroe. Un poco más adelante el jardín de las estatuas espera silencioso la visita de los turistas de todo el mundo, que se conducen con cuidado por entre las obras de arte, 14 bustos de mármol y una historia de la realidad española en su mejor forma.

Morada de los Reyes de España, a tan sólo 50 km de la ciudad de Madrid, los Jardines de Aranjuez se convierten entre regadíos y naturaleza en una visita obligada.

Madrid histórico

Escrito por Max el 09/10/2009 08:38
Turismo en Madrid

Turismo en Madrid

Un recorrido por Madrid histórico es sin dudas, un paseo por la parte de la historia que todos hemos ido conociendo, aunque a veces, es interesante ahondar un poco más de los lugares que cruzamos, vemos y no reconocemos o que simplemente están ahí delante nuestros, listos para ser descubiertos. Sucede a veces que si programamos un recorrido, o ponemos todos nuestros sentidos en escuchar sus historias, parecieran que son parte más importante de las visitas.

Habiéndome dado cuenta que en los días de viaje, había pasado por varios lugares que tenían fachada, placas, o simplemente me llamaban la atención, decidí contratar en el hotel una excursión a Madrid histórico, un recorrido hacia el interior de las calles de Madrid, que bien vale la pena.

Arrancamos por la Casita del Pescador, ubicada en el Parque del Retiro esta construcción es una de las pocas que quedan de las que por la época de la corona adornaban los jardines privados. Mandada a construir por el Rey Fernando VII, fue parte de un espacio de descanso. Su  belleza en el medio del entorno acuático resplandecen entre la vegetación del parque y es un placer conocer su historia.

Caminando por el Paseo de los Recoletos nos encontramos con El Convento de San Pascual. Nada queda ya del edificio original que fuera fundado allá por el 1680 para las hermanas descalzas de San Pedro, pero la magnificencia de su fachada se destacan en el medio de la cuadra, que ahora nuevamente han vuelto a habitar las religiosas.

En las inmediaciones del Paseo de la Florida, nos encontramos con la Estación del Norte, cuyo nombre se debe a que fue construida por los ferrocarriles franceses denominados Compañía de Ferrocarriles del Norte como punto central de una línea de tren que unía Madrid con la frontera francesa a través de Castilla León, Asturias, Cantabria y el País Vasco. Se está estudiando actualmente la opción de convertir esta mega estructura en un espacio de arte y ocio que permita rescatar su arquitectura, su historia y los sonidos que el paso del tiempo ha ido dejando.

Otra opción interesante en la Calle del Sacramento 3 y 5, c/v Calle del Rollo, 5 es el Palacio del Conde O’ Reilly que por allá por finales del 1700 se construyó como lugar para las religiosas del convento del Santísimo Sacramento, – ubicado en la misma manzana- actualmente se puede apreciar la Iglesia al final de la calle. Desde el exterior se puede apreciar la fachada original que es lo único que ha quedado en pie de entonces y las piezas originales que componen a la decena de balcones que dan al frente y que tan bonito lo hacen lucir.

Así se suceden a lo largo de la calle, de los paseos, de las avenidas, diferentes construcciones que han sido parte de la historia y que aún hoy, relatan el paso de diversos momentos que han ido conformando la fisonomía de las calles de Madrid.