Los jardines de Aranjuez

Escrito por Hector el 05/04/2011 09:17

 

Jardines de Aranjuez

Ya estamos en primavera, una estación llena de vida y color, un momento ideal para estar en contacto con la naturaleza y admirar el milagro de la vida en todas sus manifestaciones. Así es que te invito a abandonar por un momento el ritmo vertiginoso de la ciudad de Madrid y viajar 45 kilómetros al sur para visitar los Jardines de Aranjuez.

Muy cerca del límite con Toledo, atravesado por el río Tajo y el Jarama, se ubica Aranjuez, uno de los Reales Sitios de la Corona de España famoso por su Palacio Real y sus magníficos jardines.

Como no podía ser de otra manera si éste fue un lugar de ocio de los reyes y fuente de inspiración de muchos artistas, para nosotros resultará ese lugar donde el tiempo pareciera detenerse y las rutinas diarias desaparecen gracias al aire nuevo y puro que renueva  nuestros pulmones.

Aranjuez y el Palacio Real

Pasear por la Real Villa de  Aranjuez ya es una manera exquisita de deleitar los sentidos, pero al llegar al Palacio Real y sus jardines circundantes la experiencia se fortalece, parecen auténticas postales naturales por su inmenso abanico de especies vegetales y arbóreas, por su gran despliegue de flores mezcladas entre fuentes de piedras y mármol y coronadas con estatuas de personajes mitológicos.

Son cuatro los jardines que fueron creados junto al Palacio Real de Aranjuez y declarados en el año 2001 como Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: el Jardín de la Isla, del Parterre, del Príncipe y de Isabel II.

Los jardines

 

Jardines de Aranjuez

Fueron construidos para ensalzar la residencia real en la meseta árida, aprovechando las aguas del Tajo y el Jarama y emplearlas en el regadío de los jardines más importantes del período de los Habsburgo en España.

  • Los Jardines de la Isla están rodeados por las aguas del Tajo y una ría artificial, decorado con muchas esculturas y fuentes.
  • El Jardín del Parterre está flanqueado por un foso y una barandilla de hierro con floreros creados por Carlos III, tiene una plazoleta con bustos de reyes de España.
  • El Jardín del Príncipe es el más grande, se extiende por 150 hectáreas con árboles, un lago artificial, faisanes, pavos reales y ardillas en total libertad.
  • El último en construirse fue el Jardín de Isabel II en 1830 el año de su nacimiento, tiene ocho floreros, bancos de piedra y una estatua de bronce de la Reina Niña.

Como complemento ideal para que la aventura resulte perfecta, hay que viajar en el Tren de la Fresa que de mayo a octubre une Madrid con Aranjuez en un trayecto de belleza extraordinaria.

 

Jardines de Aranjuez: recorriendo el Jardín del Parterre

Escrito por Max el 12/10/2009 08:54
Jardines de Aranjuez

Jardines de Aranjuez

Si de algo debemos enorgullecernos los españoles y amantes de nuestra cultura es de los Jardines de Aranjuez. Una verdadera muestra de lo que el arte y la naturaleza pueden ofrecer a los ojos de cualquier humano que tenga posibilidad de conocerlos.  Su belleza ha recorrido el mundo, ofreciendo así a Madrid como uno de los destinos turísticos más importantes de España y de Europa.

Numerosas fuentes y estatuas van jugando a aparecer por entre los verdes de los jardines y parques. Aranjuez, Municipio de Madrid, verdadero sitio real es sin lugar a dudas el preferido para los amantes de la tranquilidad y el esparcimiento.

Los jardines, inspiraciones de grandes obras artísticas, son cuatro: el Parterre, el de la Isla, el del Príncipe y el de Isabel II. Cada uno con sus características particulares, son elegidos por algunos y dejados de lado por otros. Disponemos de poco tiempo en la tarde de viernes, con lo cual optamos por recorrer a fondo los secretos mejores guardados de El Parterre. Desde chica, mi abuela me traía a estos rincones y me encantaba corretear por entre las piernas de los caminantes. Sentía que eran los obstáculos a vencer por mi máquina de carrera y cuando llegaba a la meta –el banco elegido por los mayores- me ganaba un caramelo. Volver después de tantos años, me hizo recordar el olor a miel de aquella golosina que tanto me apasionaba y que creo nunca volví a probar.  Cerca de mí otros niños juegan a la mancha y dialogan entre ellos. Me veo en ellos, y me acuerdo de las historias que mi abuela solía contarme de los jardines.

“Este  fue mandado a construir por Felipe V” pregonaba la madre de mi madre en una guía turística improvisada.  Al norte, el Río Tajo lo recubre y lo convierte en una postal de revista de fotos. Me acuerdo de aquello y entro por la entrada principal, tendida entre las dos garitas de cantería. Desde lejos diviso los jarrones que eran mi escondite, me acerco y el tiempo sólo ha logrado embellecerlos mucho más.

Si algo es imposible de olvidar de El Parterre son sus fuentes. Recuerdo haber escuchado la historia de Hércules una y otra vez  sin poder entender toda la fuerza que habría tenido este personaje que entonces se erigía gigantesco ante mí y levantaba con sus brazos a un hombre que tiempo más tarde conocí que se llamaba Anteo.

A su alrededor decenas de flores de color, iluminan el blanco de la fuente y coronan la grandeza de este mitológico héroe. Un poco más adelante el jardín de las estatuas espera silencioso la visita de los turistas de todo el mundo, que se conducen con cuidado por entre las obras de arte, 14 bustos de mármol y una historia de la realidad española en su mejor forma.

Morada de los Reyes de España, a tan sólo 50 km de la ciudad de Madrid, los Jardines de Aranjuez se convierten entre regadíos y naturaleza en una visita obligada.